La mañana amanece fresca, pero soleada, ideal para montar en moto y hacer muchos kilómetros, pero Pozaldez de Portillo, que según dicen desde los infiernos se ven, no está demasiado lejos con lo cual no es un paseo muy largo, pero lo suficiente para quitarte el mono de moto. Llevo la pantalla del casco levantada para despertarme, pues no hace mucho que me acabo de levantar, y no sé aún lo que me va a deparar dicha visita al Castillo de Portillo, debido a que no he querido leer absolutamente nada de su historia para ver como me puede sorprender. A las
11:30 horas he quedado con Toño, uno de los socios de los Amigos de los Castillos, una asociación a nivel nacional y que tiene varias delegaciones por toda España, una de ellas Portillo, (podéis ver más información en http://www.castillosasociacion.es/).
Llego a las once menos veinte, con lo cual llego con el tiempo de sobra para hacer las tomas necesarias de los exteriores del Castillo, según estoy preparando todo, se acerca un señor, yo me imagino que será un vecino de Portillo interesado en saber que narices pinta un motero con una videocámara por estos parajes, (luego voy a adivinar quien es este vecino de Portillo); realizo diferentes tomas por todo el contorno del Castillo y cuando me acerco a la puerta principal donde ya tengo la moto aparcada, se me acerca un hombre, el cual al presentarse descubro que es Toño, charlamos un rato de lo que vamos a hacer y como, y me presenta al vecino de antes, se llama Félix, me comenta que va a ser uno de los que nos va a enseñar todo el Castillo, realmente es uno de esos personajes que aunque con sus 83 años y con sus problemas de salud, nos enseña con toda vitalidad y fortaleza los entresijos del Castillo, dejando la subida a la Torre del Homenaje y la bajada al Pozo a otro vecino de Portillo y socio de la Amigos de los Castillos, Deme, que entre los dos resultan una pareja muy buena y casi podríamos decir como un marido y una mujer ya que entre ellos se mandaban callar o continuamente se corregían, pero sin quitarse ninguno de los dos el protagonismo que ambos tienen y se merecen.
Entre tanto hacen su aparición en escena dos maestros de los viajes, de los cuales he aprendido mucho y para mi es un honor tenerles conmigo haciendo la visita, los cuales son Agustín García Maestro (navero) y Fernando Retor (www.dondevasconesamoto.com), Fernando ya ha publicado una Ruta de los Castillos en la revista SoloMoto y no tardando realizará otro articulo continuando su anterior publicación.
Empezamos la visita al Castillo y Félix demuestra sus buenas dotes como comunicador, y lo digo totalmente en serio, explica concienzudamente cada uno de las entrañas del Castillo, la entrada principal, el patio de armas, el calabozo o la cárcel, todo absolutamente todo, aunque siempre de una manera amarga repite una y otra vez que a los Amigos de los Castillos no les dejen hacer más cosas, este Castillo es actualmente propiedad de la Universidad de Valladolid, la cual sólo realiza una visita anual para comprobar como está el Castillo y principalmente para seguir con el derecho de propiedad del Castillo ya que si algún año no lo visitan, automáticamente pasaría la propiedad al Ayuntamiento de Portillo.
Después de charlar de este tema durante un rato, Deme toma el mando de las explicaciones ya que nos esperan 30 metros de subida a la Torre del Homenaje
y otros 30 metros hacia las profundidades de la tierra para ver el pozo que hay en el Castillo y lógicamente el pobre Félix no puede hacer tantos esfuerzos. Bromeando le decimos que mejor se quede en el patio de armas porque como suba a la torre y le de un infarto que ninguno de nosotros le va a hacer el boca a boca, entre risas empezamos a ascender hacia la cima de la Torre del Homenaje, la cual tanto parte de los escalones como la propia Torre han sufrido desperfectos, ya parte de ellos solucionados, por un rayo caído y que impacto directamente e la torre. Las vistas desde lo alto de la torre son impresionantes, como en todos los castillos, y si el día fuera más claro podríamos ver los diferentes castillos que tenemos alrededor de nosotros, como son el de Íscar o el de Medina del Campo. Después de tomar aire y descansar de los 30 metros de ascensión por unos escalones estrechos y en caracol, bajamos de nuevo y nos dirigimos hacia el pozo del Castillo, una obra impresionante para aquellos tiempos. Bajamos poco a poco hacia el pozo, (123 peldaños), entre medias hay salas en las cuales se piensa que eran como antiguas despensas o incluso zonas de intercomunicación con otros castillos o de escape ante posibles peligros o para salir de manera sigilosa, según bajamos los escalones de piedra se van volviendo más resbaladizos, debido a la humedad y a las gotas de agua que muchas veces nos caen encima, pero lo que hay al final es una estampa muy bonita un agua potable, cristalina y te haces un poco a la idea de cómo se vivía en aquel entonces.
Después de subir del pozo, y recuperamos el aire, entramos en las dependencias de la antigua cárcel, una cárcel de Estado, sólo para nobles o gente de bien, no campesinos, gente como Juan II, Don Enrique hermano del Almirante Don Fabrique y de Suero de Quiñones, conspiradores del rey castellano y por último el más conocido Álvaro de Luna. Se ve el agujero por donde metían la comida, un agujero que no estaba en la puerta ni en la pared sino en el techo, para evitar así cualquier contacto, ahora mismo sirve como sala de exposición de fotos antiguas, y en el medio poseen legajos de antaño y hasta un manuscrito de castellano antiguo que no lo entiende ni su madre. Para finalizar hacemos una visita alrededor del patio exterior que bordea todo el Castillo y donde sorprende la otra cárcel, ellos lo denominan “Ahí te pudras”, es un foso en el cual bajaban a los presos comunes por un estrecho agujero, con el tamaño justo para que entrara una persona, y le bajaban con una soga, todo ello para evitar su fuga.
Deme, y Félix terminan enseñándonos los diferentes puntos del Castillo que les gustaría restaurar, pero que no les dejan, aunque seguro que al final, con el tiempo, conseguirán restaurar y junto a Toño seguirán muchos años trabajando por el bien de nuestros castillos, de nuestra historia, de nuestro patrimonio y desde aquí darles nuestra más sincera enhorabuena por todo lo que hacen. Gracias!!!