La verdad es que no sabia muy bien si poner algo sobre esto o no, pero quedé tan gratamente impresionado que no puedo más que pensar en lo bien que nos lo pasamos este domingo pasado.
Habíamos quedado unos cuantos amigos el domingo para ir a ver una empresa de quesos, pero no una cualquiera no, un
a muy especial. Habíamos quedado como muchos domingos en el Bar El Polígono de Medina del Campo, donde mi amigo Loren y familia. Allí aparecimos entre una tremenda niebla londinense, Emilio, Jandri, Conchi, Jorge, María, Oscar, Lourdes, Rober, Javi, José María y Javier, todos pertrechados con la ropa de moto de invierno y nuestras preciosas monturas. Después de degustar los magníficos desayunos de Loren, nos pusimos rumbo a Ramiro (Valladolid), la distancia no es muy grande pero con la niebla tan cerrada la verdad que la velocidad no podía ser muy alta, con lo que a un paso tranquilito llegamos hasta Ramiro, allí un cartel te indica que te tienes que meter por un camino para llegar a nuestro destino, y al fondo de este camino entre la inmensa niebla se divisaban dos casitas de madera en medio del campo, paramos nuestras motos, nos quitamos los cascos y en la misma puerta estaba Rubén Valbuena, el creador de esta magnifica Quesería Granja Cantagrullas, que en un periodo no superior de tres meses está demostrando que con ganas se puede tirar para delante. Aquí Rubén nos empieza a enseñar las instalaciones y como de la leche de las ovejas de su familia, que están pastando por el monte en el término de La Seca, traen dicha leche hasta dichas instalaciones y como se va elaborando un queso, pero este no es un queso cualquiera, es un queso fresco, que casi se puede decir que te llevas el queso con la leche recién ordeñada, son quesos al estilo francés o inglés, pero con un toque español que quita el sentido. Después de ense
ñarnos todas las instalaciones y como se elaboraba un queso fresco pasamos seguramente a lo que más nos gusto a todos que es ni más ni menos que la cata de los quesos y aquí es donde uno empieza a degustar lo que será, seguramente, lo mejor de la mañana, empezamos por un queso que no tendría más de 24 horas desde que la leche salió de las ovejas, en paladar era como un yogur acidillo y que dejaba un gusto en boca increíble, y digo lo de increíble porque yo siempre he sido más de los quesos tradicionales, ya sean los semicurados o curados. De aquí Rubén sacó unos quesos de los moldes, y unos los baño en especias de pimienta y otros en especias de cebollas, el primero más fuerte que el segundo pero en definitiva las caras de todos era de satisfacción por lo que allí estaban descubriendo. Así que después de charlar largo y tendido sobre la empresa, los quesos y un poco en general de todo, empezamos a comprar los maravillosos quesos de Cantagrullas, que incluso el empaquetado es totalmente artesanal. Después de cargar nuestras maletas alforjas, nos hicimos las fotos de rigor junto a Rubén y nos despedimos de él con un hasta pronto, porque fijo que repetimos, montamos otra vez en nuestras motos y terminamos la mañana, antes de ir a comer a casa, en el Bar Mar Azul de Medina del Campo, donde Oscar y Sonso nos terminaron de rematar la mañana con sus viandas.
Así que una experiencia totalmente interesante y que de seguro volvemos a repetir algún día, gracias a Rubén y su preciosa Quesería por el recibimiento. Un abrazo a todos. www.granjacantagrullas.com





















